“Dormir en la caseta del árbol de Sant Jordi”
ALOJAMIENTOS MÁGICOS HECHOS A MANO. Abelardo Ripoll Guasch, tonelero de oficio, establecido en Sant Jordi y artesano, quería construir una cabaña en el árbol para su hijo. Esta idea evolucionó hacia un alojamiento singular en el campo para cumplir el deseo del niño que todos llevamos dentro. Es el creador del proyecto Tierra de Arte, alojamientos singulares construidos y rehabilitados con sus propias manos. Los viajeros llegan de todo el mundo por la cabaña al árbol y vuelven para descubrir los otros alojamientos repartidos en dos hectáreas en parcelas privadas de una finca rústica con animales y jacuzzi.
Tierra de Arte nació el 2020 en una finca normal de olivos y algarrobas, a solo diez minutos de la costa, ha crecido de una a más de dos hectáreas y ya puede acoger hasta 14 personas. Cada alojamiento es único: un carromato del circo, la cabaña del árbol y la cabaña triángulo, pirenaica. Ahora trabaja para habilitar un barril de sesenta mil litros tan grande como una casa, que estaba lleno de vermut, para convertirlo en alojamiento. “Lo que hemos hecho es buscar piezas de artesanía muy auténtica y adaptarla a alojamientos para crear espacios de cuento, algunos de los cuales han tenido toda una vida útil, como el carro de circo, que tratamos de contar con los detalles”. Así, le dan otra vida, lo restauran resaltando su esencia. Cada alojamiento dispone de parcela propia, barbacoa, cocina equipada, baño, aire acondicionado y calefacción, con algunas opciones que incluyen piscina. Han creado espacios comunes como talleres alfareros y de pintura, una zona de granja, zona de tirar con arco y ping-pong y actividades recreativas. “Conseguimos que las familias estén tranquilas y que los niños se conozcan entre sí, al mismo tiempo, las parcelas privadas aseguran que aquellas personas que buscan privacidad tengan su espacio”.
“Sin el apoyo de las ayudas LEADER no habría sido posible, puesto que los costes y la burocracia han sido un reto constante que no ha facilitado su viabilidad”, comenta Abelardo. A pesar de todo, el proyecto ha obtenido la declaración de interés comunitario y ahora la diversidad de visitantes, incluye tanto turistas nacionales como internacionales, contribuye a una comunidad dinámica, natural e inclusiva. Abelardo ha demostrado que, “con esfuerzo y creatividad, es posible transformar una idea en una realidad, a pesar de todas las dificultades, que favorece al ecosistema local y fomenta valores rurales”.






